Video semana 6
Texto Semana 3:
EDUCACION
Al
hablar de educación no podemos dejar de hablar del hombre, en sentido genérico
y visto tanto en forma individual o como integrante de una colectividad el cual
se constituye en el centro alrededor del cual giran todas las acciones que
tienen que ver con este importante proceso de la humanidad. La educación es un
aspecto que nos toca a todos ya que su accionar va dirigido a todo tipo de
personas sin importar edad ni la preparación poseída por cada uno de los
individuos. Es por ello que podemos decir que la educación es un proceso
permanente del hombre mediante el cual exterioriza sus facultades, ya sea una
educación formal adquirida mediante planes institucionalizados o sea informal
adquirida mediante la experiencia cotidiana.
La
educación como proceso de cambio en la persona trae consigo una serie de
aspectos que la tipifican como una corriente evolutiva, cambiante y
transformadora la cual cuenta con los educandos como protagonistas del proceso
confiriéndoles el carácter de sujetos de la educación. Como sujeto se convierte
entonces en parte medular del proceso. Se convierte en punto focal hacia el
cual se dirigen todas las acciones formativas y ahí radica la importancia de
conocerle y orientarle para un correcto desempeño en su proceso educativo. Hay que conocerle desde el punto de
vista social y para eso contamos con el recurso de diversas disciplinas que le
analizan objetivamente, cada una de ellas desde su propia perspectiva pero
constituyendo un grupo interdisciplinario coronado por la pedagogía, a saber
algunas de ellas, la sociología, la biología, la antropología, y siempre
teniendo como centro al hombre en sentido genérico como fin último del proceso.
Es por eso que podemos decir con propiedad que la educación es antropocéntrica.
El
sentido de la educación, con el hombre
como punto focal impone la necesidad de preservar el objetivo esencial de la
misma y no se debe permitir la incursión
de doctrinas dictatoriales, déspotas o deshumanizantes. Debemos
preservarla también de una posible sumisión al servicio de la tecnología que en
una forma sublime va ganando posición en nuestra sociedad.
El
ser humano es criatura diferente a todos los demás seres con connotaciones particulares que lo diferencian y lo hacen
ser único: su especificidad. La característica suprema y esencial que
diferencia al ser humano y que lo hace
ser específico es su espiritualidad. Esa espiritualidad supera los alcances de
lo corporal y lo convierte en un ser intelectual y racional cargado de afecto y
voluntades interiores que se manifiestan a lo externo. Es un ser capaz de
idealizar situaciones y abstraer su pensamiento, así como fijar su conducta
dentro de una perspectiva axiológica y también planificar su futuro.
En
la vida en sociedad el ser humano es capaz de organizarse y obedecer también a
una normativa jurídica administrada por instituciones que el mismo ha creado.
Esta integridad del ser fortalece la unidad de lo espiritual con lo propiamente
físico fortaleciendo la armonía que debe prevalecer en la persona y fortaleciendo
también la buena relación que debe existir entre los seres humanos.
La
relación con sus semejantes es una característica propia del ser humano que lo
hace particularmente organizado estableciendo metas de su existencia. Una de
esas metas es la educación la cual el hombre procura obtener tanto en el seno
familiar, como en la relación con los demás en forma espontánea o informal, así
como en la escuela misma en forma institucionalizada.
En
ese dinamismo el hombre también se relaciona con su entorno adaptándose al
mismo y modificándolo y es así como va produciendo cultura como una
característica propia de él convirtiendo la naturaleza, la cual ya se ha convertido
en objeto de estudio, en parte de su vida e interrelacionándose con el medio.
Una de las características más marcadas del hombre la cual le
permite destacarse por sobre los demás seres es su capacidad de comunicación
por medio del habla. Esta cualidad unida al raciocinio que la naturaleza le ha
otorgado le permite comunicarse, manifestarse, dar y recibir opiniones
manteniendo así la unión con sus semejantes. Esta comunicación e interrelación
lo sitúa en una posición digna de la máxima expresión de la creación: el hombre
en sentido genérico, el cual tiene la facultad de aprender, enseñar y analizar
y todo esto expresarlo en sus diálogos.
Según
el filósofo alemán Ernst Cassirer el hombre es un ser simbolizador. Crea
símbolos eidéticos que le sirven para comunicarse o para grabar en su
interioridad espiritual el significado de muchos fenómenos un poco
incomprensibles. Uno de estos símbolos y quizá el más significativo es el
lenguaje el cual es característico de cada grupo étnico. Por sus
particularidades esta simbología llamada lenguaje a veces es comprensible
únicamente por un reducido grupo étnico y muchas veces abarca grupos de mayor
cobertura pero siempre lleva intrínseco el sentido de la comunicación y la
interrelación de sus protagonistas acorde a su manera de pensar, y a la cultura
donde se han forjado.
La
libertad es una condición loable del hombre la cual es propiciada por el
proceso educativo. Sin embargo muchas veces se ve coartada por el mismo hombre.
“Propósito óptimo de la educación es que el hombre libere su pensamiento y
conquiste su autonomía.” ( Emma Gamboa en: “Educación Costarricense” EUNED
2004.). Es muy importante tener conciencia de la trascendencia de ser libre y
las responsabilidades que eso trae consigo ya que ahí se sustenta la dignidad
humana.
La
educabilidad es una característica del hombre que lo dispone a ser sujeto de la
educación. Esta cualidad lo hace capaz de adquirir conocimientos y destrezas
para poder desempeñarse en cualquier medio ambiente. Es como una predisposición
que el ser humano trae consigo y que le permite crecer espiritualmente para lo
cual desde muy temprana edad ya está dispuesto y enfoca su pensamiento hacia el
deseo de aprender. En este proceso de aprendizaje se definen diversos períodos
o facetas que están determinados o condicionados por la edad del individuo ya
que cada aprendizaje se ubica cronológicamente en un momento distinto acorde
con la edad del sujeto.
Cuando
hablamos de condiciones efímeras nos estamos refiriendo a la temporalidad dentro
de la existencia cronológica del individuo. Nos referimos a aspectos que tienen
que ver con la duración de los diferentes procesos en que el ser humano
participa. Al tener conciencia de ello el ser humano organiza y planifica sus
acciones y las concreta en un determinado lapso dentro del cual la persona
espera ver cumplidos sus anhelos y sus sueños. O sea que está obedeciendo a
condiciones temporales de la vida.
En
este transcurso la educación pasa a jugar un papel predominantemente importante
en la humanización del individuo. Es así como llegamos a catalogar la
temporalidad como un parámetro muy importante para la valoración de los diferentes
procesos en la vida de la persona y entre ellos el proceso de la educación el
cual se concreta en diferentes periodos de la vida humana.
Bibliografía
Dengo, Ma. Eugenia.
(2004) Educación costarricense. (1ª ed.) San José, Costa Rica, Editorial UNED.
Aclarar imágenes Semana 3:
Cambio de fondo imagen de niño Semana 3:
Collage Semana 3:
Video de la semana 2:
Esta es mí presentación sobre flores tropicales de Costa Rica. Adjunto el link para que puedan ingresar:



Un saludo cordial a todos los participantes.
ResponderEliminar¡Que bien va quedando tu blog Sergio!
ResponderEliminarMuchas gracias Randall
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